Comentario

 CRISTIANO CATOLICO Y ORTODOXO

 

Celebración de los Esponsales y del Sacramento del Matrimonio

 

A María y a David

Entristecido por mi ausencia de vuestro día glorioso en el Espíritu, en espíritu estaré presente, en oración todos estamos unidos en el Señor, a quien le ofreceré la Liturgia Divina pensando en vosotros.

Con todo amor fraternal y sacerdotal os ofrezco esta traducción.

Protopresbítero Kyrillos Leret Aldir.

                       

 

Esponsales o Intercambio de Anillos

Traducido por el Protopresbítero Kyrillos Leret-Aldir

 

Diácono.- Bendiga, ¡Señor!

 

Sacerdote.- ¡Bendito sea nuestro Dios, ahora y siempre y por los siglos de los siglos!

Coro y Pueblo.- Amen.

Diácono o Sacerdote.- En paz roguemos al Señor.

Coro y Pueblo.- Señor, ten piedad (se repite lo mismo después de cada invocación).

Diácono o Sacerdote.- Por la paz que viene de lo alto y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.

- Por la paz de todo el mundo, por el bienestar de las santas iglesias de Dios, y por la unión de todos, roguemos al Señor.

-Por este santo templo y por todos aquellos que entren en él con fe, reverencia, y con temor de Dios, roguemos al Señor.

-Por nuestro Arzobispo (N.), por el honorable Sacerdocio, por el Diaconado in Cristo, por todo el clero y el pueblo, roguemos al Señor.

-Por el siervo de Dios, N., y por la sierva de Dios, N., que ahora se prometen el uno al otro, y por su salvación, roguemos al Señor.

-Para que se les den hijos que continúen la especie humana, y para que se les concedan todas las peticiones que sean para su salvación, roguemos al Señor.

-Para que descienda sobre ellos un amor perfecto y pacífico, y asistencia, roguemos al Señor.

-Para que preserven una unidad de mente y una fe perseverante, roguemos al Señor.

-Para que sean bendecidos con una vida sin culpa, roguemos al Señor.

-Para que el Señor nuestro Dios les conceda un matrimonio honorable, y un lecho sin mancha, roguemos al Señor.

-Para que el Señor nos libre de cualquier tribulación, sufrimiento y necesidad, roguemos al Señor.

-Ayúdanos, sálvanos, ten piedad de nosotros y defiéndenos, ¡O, Dios! por Tu gracia.

 Conmemorado nuestra santa Señora, inmaculada, muy bendita y gloriosa Madre de Dios y Siempre-Virgen María, con todos los Santos, encomendemos a nosotros mismos, y unos a otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios nuestro.

C. y P.-  A Ti, Señor.

Sacerdote.- Porque a Ti, Señor, pertenece la gloria, el honor y la adoración: al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Todos.-  Amen.

Ahora el sacerdote dice en alta voz:

O Dios eterno, que haces que aquellos que están separados vengan a ser  una unidad, que has dispuesto para ellos un lazo indisoluble de amor; Tu que bendijiste a Isaac y Rebeca, y les mostraste que eran herederos de tu promesa: Tu mismo, Señor, bendice también a estos tus siervos, N., y N., guiándoles en toda obra buena.  Porque Tu eres un Dios misericordioso y amas al género humano, y por tanto te damos gloria: al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Todos.-  Amén.

Sacerdote. La paz sea con todos vosotros.

Todos.-  Y con tu espíritu.

 S.- Inclinad vuestras cabezas ante el Señor.

Todos.-  A Ti Señor.

         S.- O Señor, Dios nuestro, que Te has desposado a la Iglesia como una pura virgen entre todas las naciones: bendecid Vos este desposorio, y une y guarda a estos siervos Tuyos con la paz y con la unidad de mente. Porque a Vos se debe la gloria, el honor y la adoración, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

          Todos.-  Amén.

         Ahora el Sacerdote, bendice los anillos trazando con ellos la señal de la Cruz sobre los Santos Evangelios:

         S.- En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo  (tres veces)

          El Pueblo responde Amén cada vez.

         Ahora el Sacerdote tomando los anillos repite tres veces bendiciendo a los  novios sobre la cabeza de cada uno:

          El siervo de Dios, N., es desposado con la sierva de Dios, N., en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.  (tres veces.)

          El Pueblo responde Amén cada vez.

          S.-La sierva de Dios, N., es desposada con el siervo de Dios, N., en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.  (tres veces.)

         El Pueblo responde Amén cada vez.

 

         D. o S.- Roguemos al Señor.

         P.- Señor, ten piedad.

         S.-  O Señor, Dios nuestro, que acompañaste al siervo del patriarca Abraham a Mesopotamia, cuando fue mandado a buscar esposa por su señor Isaac, y que, por la forma de sacar agua del pozo, le revelaste que él debería desposarse con Rebeca: Vos mismo Señor bendice el desposorio de estos tus siervos, David y María, y confirma la promesa que se han dado. Establéceles en esa unión santa que procede de Vos. Porque Vos, desde el principio, los has hecho hombre y mujer, y por Vos la mujer se une al hombre como compañera y para la sucesión del género Humano. Por lo tanto, O Señor Dios nuestro, que enviaste Tu Verdad a tu heredad, y Tu promesa a Tus siervos, nuestro padres, Tus elegidos de generación en generación: Tu Mismo, Señor, dirige tu mirada sobre este tu siervo David, y sobre esta tu sierva María, y confirma su desposorio en la fe y unidad de mente, en la verdad y en el al amor. Porque Vos, ¡O Señor! mostraste que en todo se debe dar y confirmar una promesa. Con un anillo se le entregó el poder a José en Egipto; con un anillo Daniel fue honorificado en el país de Babilonia; con un anillo la honradez de Tamar fue revelada; con un anillo nuestro Padre celestial mostró compasión hacia Su hijo. Porque dijo, “ponedle un anillo en su mano derecha, y matad el ternero cebado y celebremos un banquete de fiesta.” Vuestra mano derecha, Señor, reforzó a Moisés en el Mar Rojo; por Vuestra palabra verdadera los cielos se establecieron y la tierra halló firmeza; y la mano derecha de tus siervos será bendecida por Vuestra palabra poderosa y Vuestro brazo alzado. Por tanto, ¡O Señor! Vos mismo, ahora, bendecid esta entrega de anillos con Vuestra bendición celestial; y que Vuestro Ángel marche delante de ellos por el resto de sus vidas. Porque Vos sois Aquel que bendice y santifica todo, y a Vos os glorificamos, al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

          P. y Coro.-  Amén.

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CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO

O

RITO DE LA CORONACIÓN

 

 

Los Novios son recibidos en la Iglesia con el Salmo 127.

 

Bienaventurados los que temen al Señor y siguen sus caminos.

                                ¡Gloria a Tí, Dios nuestro, gloria a Ti!

Comerás del trabajo de tus manos, serás felíz y todo te irá bien.

                                ¡Gloria a Tí, Dios nuestro, gloria a Ti!

Tu esposa será como parra fecunda en la intimidad de tu casa.

                                ¡Gloria a Tí, Dios nuestro, gloria a Ti!

Y tus hijos como brotes de olivo en torno a tu mesa.

                                 ¡Gloria a Tí, Dios nuestro, gloria a Ti!

Así es bendecido el hombre que teme al Señor.

                                  ¡Gloria a Tí, Dios nuestro, gloria a Ti!

Que el Señor te bendiga desde Sión para que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida y a los hijos de tus hijos. ¡Paz a Israel!

                                   ¡Gloria a Tí, Dios nuestro, gloria a Ti!

 

Sacerdote.- Bendito sea el Reino del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Coro y Pueblo.- Amén.

Diácono o Sacerdote.- En paz roguemos al Señor.

Coro y Pueblo.- Señor, ten piedad. (Se repite lo mismo después de cada invocación).

D. o S.- Por la paz que viene de lo alto y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.

- Por la paz de todo el mundo, por el bienestar de las santas iglesias de Dios, y por la unión de todos, roguemos al Señor.

-Por este santo templo  y por todos aquellos que entren en él con fe, reverencia, y con temor de Dios, roguemos al Señor.

-Por nuestro Arzobispo (N.), por el honorable Sacerdocio, por el Diaconado in Cristo, por todo el clero y el pueblo, roguemos al Señor.

-Por los siervos de Dios, (N. & N.), que ahora son unidos en la comunidad del matrimonio, y por su salvación, roguemos al Señor.

-Para que este matrimonio sea bendecido como fue aquel en Caná de Galilea, roguemos al Señor.

-Para que se les conceda a ellos castidad, y fruto de la matriz que sea conveniente para ellos, roguemos al Señor.

-Para que se sientan gozosos a la vista de hijos e hijas, roguemos al Señor.

-Para que se les conceda hijos justos, y una vida sin culpabilidad, roguemos al Señor.

-Para que se les conceda a ellos, y a nosotros también, todas las peticiones que sean para nuestra salvación, roguemos al Señor.

-Para que a ellos y a nosotros se nos libre de tristeza, sufrimiento y necesidad, roguemos al Señor.

-Ayúdanos, sálvanos, ten piedad de nosotros y defiéndenos, ¡O, Dios! por Tu gracia.

 Conmemorando nuestra santa Señora, inmaculada, muy bendita y gloriosa Madre de Dios y Siempre-Virgen, María, con todos los Santos, encomendemos a nosotros mismos, y unos a otros, y toda nuestra vida a Cristo, nuestro Dios.

C. y P.-  A Ti, Señor.

Sacerdote.- Porque a Ti, Señor, se debe la gloria, el honor y la adoración: al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Todos.-  Amen.

Ahora el sacerdote dice en alta voz:

O Dios, el más puro, y el Creador de toda la creación, y Quien, por el amor al genero humano, transformaste la costilla de Adán nuestro antepasado en ser mujer, les bendijiste, y les dijiste: “crecer y multiplicaos y tener dominio sobre toda la tierra”; y, por unión, les declaraste a los dos como una carne; por esta razón el hombre dejará a padre y madre y se unirá a su esposa, y por tanto serán una misma carne, y lo que Dios a unido que nadie lo separe. Quién también bendijiste  a tu siervo Abraham, y abriste la matriz de Sara, y le hiciste padre de muchas naciones; que diste a Isaac Rebeca; que uniste Jacob a Raquel, y de ellos brotaste a los doce Patriarcas; que uniste José a Asenez, y como fruto de su procreación les concediste Efrem y Manases; que aceptaste a Zacarías e Isabel y de ellos brotaste el Precursor; Quien de la raíz de Jesé brotó según la carne la Siempre-Virgen y Quien de ella tomó carne y nació para la salvación del género humano; Quien, por tu inefable gracia y bondad, estuviste presente en Caná de Galilea, bendiciendo el matrimonio y demostrando la legalidad de la unión y que la procreación es de acuerdo con Tu voluntad. Por tanto, Tu mismo, Santo Señor nuestro, acepta nuestra plegaria, que somos tus siervos, y, con tu presencia invisible, sé presente ahora aquí, como lo fuiste allí, bendice este matrimonio, y da a tus siervos, David y María, una vida pacífica, longevidad de años, castidad, amor del uno por el otro en el lazo de paz, descendencia con vida larga, que sus hijos sean llenos de gracia, y una gloria sin cesar. Concédeles ver a los hijos de sus hijos; preserva su lecho sin mancha; y dales  el rocío de las alturas del cielo y la fecundidad de la tierra. Llena sus casas de grano, de vino, de aceite, y de todo lo es bueno, para que ellos a su vez puedan distribuir entre todos aquellos en pobreza y necesidad, y también a todos los que estamos aquí con ellos concédenos todo lo que te pidamos que sea bueno para nuestra salvación. Porque Vos sois un Dios de mercedes y compasión, que amas al género humano. Y a Ti Te glorificamos, junto a Tu Padre que no tiene principio, y a Tu Santísimo, Bueno, el Espíritu Dador-de-vida, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Todos.-  Amén.

D.-  Roguemos al Señor.

Coro y Pueblo.- Señor, ten piedad

El sacerdote dice en alta voz:

Bendito eres, Señor Dios nuestro, Sacerdote de un matrimonio puro y místico, Dador de la ley del matrimonio del cuerpo, Preservador de incorrupción, y buen Proveedor de las cosas de la vida, Señor, El mismo que creo al hombre en el principio y lo nombraste rey de la creación, y quien dijiste “No es bueno que el hombre esté solo; le daré una ayuda apropiada” (Gen. 2:18); y tomando una de sus costillas, formaste la mujer, a quien mirándola, Adam exclamó: “Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada hembra porque ha sido tomada del hombre;” por esta razón el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer y son los dos una sola carne, por tanto, lo que Dios a unido que ningún hombre lo separe (Gen. 2:22-25). Tu mismo, Señor Dios nuestro, haz descender tu gracia celestial sobre estos tus siervos, David y María, y da a ésta sierva tuya sumirse en todo a su marido, y a éste tu siervo ser la cabeza de la mujer, de tal forma que vivan de acuerdo con tu voluntad. Bendíceles, , como bendijiste a Isaac y a Rebeca. Bendíceles ¡O Señor Dios nuestro! como bendijiste a Jacob y a todos los Patriarcas. Bendíceles ¡O Señor Dios nuestro! como bendijiste a José y Asenez. Bendíceles ¡O Señor Dios nuestro! como bendijiste a Moisés y a Zipora. Bendíceles ¡O Señor Dios nuestro! como bendijiste a Joaquín y a Ana. Bendíceles ¡O Señor Dios nuestro! como bendijiste a Zacarías y a Isabel. Presérvalos, ¡O Señor Dios nuestro!, como preservaste a Noé en el Arca. Presérvalos, ¡O Señor Dios nuestro!, como preservaste a Jonás en el vientre de la ballena. Presérvalos, ¡O Señor Dios nuestro!, como preservaste a los tres santos Niños del fuego, haciendo descender sobre ellos del rocío del Cielo; y permíteles sentir el júbilo que la bendita Elena sintió cuando encontró tu preciosa Cruz. Acuérdate de ellos, ¡O Señor Dios nuestro!, Como te acordaste de Enós, Sem, y Elías. Acuérdate de ellos, ¡O Señor Dios nuestro!, como te acordaste de los cuarenta Santos Mártires, haciendo descender sobre ellos las coronas del Cielo. Acuérdate, O Dios, de sus padres, que los criaron, ya que las plegarias de los padres hacen fuerte los cimientos de casas. Acuérdate, ¡O Señor Dios nuestro!, de tus siervos David y María y bendíceles con el fruto del vientre, hijos justos, y unidad de alma y cuerpo. Exáltalos como los cedros del Líbano y como el vino bien cultivado. Cólmales de sucesión como espigas repletas de grano, de tal forma que teniendo suficiente en todas las cosas, ellos abunden en obras buenas y aceptables por Vos. Y permíteles ver a los hijos de sus hijos como olivos plantados alrededor de su mesa; y, encontrando favor en Tu presencia, brillen como la estrellas del Cielo para Vos. Y, junto a Vos, sea la gloria, el poder, el honor, y la adoración del Padre, que es sin principio, y de Vuestro Espíritu Santo, Dador-de-Vida, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Todos.-  Amen.

D.-  Roguemos al Señor.

Coro y Pueblo.- Señor, ten piedad.

El sacerdote dice en alta voz, mientras tomando la mano derecha de los novios las une orando:

O Dios Santo, que formaste el hombre del polvo de la tierra, y que de su costilla formaste la mujer y la uniste a él como ayuda inseparable, porque así se Os mostraba bueno a Vuestra Majestad que el hombre no debería estar solo en la tierra: Vos mismo, ¡O Señor!, extended Vuestra Mano ahora desde Vuestra Santa Habitación, y unid vuestro siervo David a vuestra sierva María, porque por Vos es el hombre unido a la mujer. Unidlos en unidad de mente, corónalos en una sola carne, concédeles el fruto del vientre, y la ventaja de hijos perfectos. Porque Vuestra es la majestad, y Vuestro es el reino, y el poder y la gloria: del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Todos.-  Amén.

El Sacerdote, tomando las coronas, corona primero al Novio y después a la Novia, diciendo:

El siervo de Dios, David, es coronado para la sierva de Dios, María, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos.-  Amén.

La sierva de Dios, María, es coronada para el siervo de Dios, David, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos.-  Amén.

Entonces el Sacerdote los bendice, exclamando:

O Señor, Dios nuestro, corónalos con gloria y honor.

 

Diácono.- Atendamos.

Sacerdote.- La paz sea con vosotros.

Todos.-  Y con tu espíritu.

Lector: El Prokimenon en el Tono Octavo:

Vos, Señor, le has coronado con piedras preciosas. Él te pidió vida y Vos se las disteis (Salmo 20:4-5)

Lector.- Lectura de la Carta de Pablo a los Efesios (5:20-33).

Hermanos, dando siempre gracias a Dios Padre en nombre de nuestro Señor Jesucristo, respetaos unos a otros por fidelidad a Jesucristo. Que las mujeres sean sumisas a sus maridos como si se tratara del Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, del mismo modo que Jesucristo es cabeza de la Iglesia, cuerpo suyo,del cual él es el Salvador. Así como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las mujeres lo deben estar a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras esposas, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó él mismo por ella, a fin de santificarla por medio del agua del bautismo y de la palabra, para prepararse una Iglesia gloriosa y sin mancha ni arruga ni cosa parecida, sino santa y perfecta. Así los maridos deben también amar a sus mujeres como a su propio cuerpo. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie odia jamás a su propio cuerpo, sino que, por el contrario, lo alimenta y lo cuida, como lo hace Cristo con la Iglesia, pues somos miembros de su cuerpo. Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Éste es un gran misterio, que yo aplico a Cristo y a la Iglesia. Por lo que toca a vosotros, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido.

S.- La paz sea contigo que leíste.

Lector.- Y con tu espíritu.

D. o S.- Sabiduría.

 Lector.- Aleluia. Aleluia. Aleluia.

Todos.-  Aleluia. Aleluia. Aleluia.

Lector.- Vos, señor nos librarás de esta generación ahora y para siempre (Salmo 12:8).

Todos.-  Aleluia. Aleluia. Aleluia.

Diácono.- Sabiduría. Atendamos. Escuchemos el Santo Evangelio.

Sacerdote.- Lectura del Santo evangelio según Juan.

Todos.-  Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti

Deacon.- Atendamos.

S.- En aquel tiempo hubo una boda en Caná de Galilea, en la que estaba la madre de Jesús. Invitaron también a la boda a Jesús y a sus discípulos. Se terminó el vino, y la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino.” Jesús le contestó: “¿A ti y a mí qué, mujer? Mi hora todavía no ha llegado.” Su madre dijo a los sirvientes: “Hacer lo que él os diga.” Había allí seis tinajas de piedra de unos cien litros cada una para los ritos de purificación de los judíos. Jesús les dijo: ”Llenad de agua las tinajas.” Y las llenaron hasta arriba. Añadió: “sacad ahora y llevárselo al maestresala.” Y se lo llevaron. Tan pronto como el maestresala probó el agua convertida en vino (sin saber de dónde era, aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua), llamó al novio y le dijo: “Todos sirven primero el vino mejor, y cuando se ha bebido en abundancia, el peor. Tú, en cambio, has guardado el vino mejor hasta ahora.” Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus milagros, manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él (Jn. 2:1-11.)

 Todos.-  Gloria a Ti, nuestro Dios, gloria a Ti

Diácono.-  Con toda nuestra alma y mente digamos

Todos.-  Señor ten piedad.

D.- O Señor todo Poderoso, Dios de nuestros Padres, te rogamos, escucha y ten piedad.

Todos.-  Señor ten piedad.

D.- Ten piedad de nosotros, O Dios, según tu gran bondad, te rogamos, escucha y ten piedad.

Todos.-  Señor ten piedad. (3 veces)

D.- De nuevo rogamos por piedad, vida, paz, salvación, y visitación para tus siervos, David y María, y por el perdón y remisión de sus pecados.

Todos.-  Señor ten piedad. (3 veces)

Sacerdote.- Porque Tú eres un Dios misericordioso, y amas al género humano, y a Ti te damos gloria: al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

 Todos.-  Amén.

D.-  Roguemos al Señor.

Todos.-  Señor ten piedad.

Sacerdote.- O Señor Dios nuestro, que, en tu providencia salvadora, con tu presencia en Caná de Galilea declaraste el matrimonio honorable: Tú mismo ahora preserva con paz y unidad de mente a tus siervos, (N. & N,), a quienes has tenido el placer de hacerlos uno. Muestra su matrimonio honorable; preserva su lecho sin mancha; concédeles que su vida juntos sea limpia, y hazlos merecedores de alcanzar longevidad de edad, guardando tus mandamientos con corazón puro. Porque  Vos sois nuestro Dios, el Dios de misericordia y salvación, y a Vos damos gloria: al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Todos.-  Amén.

D.- Ayúdanos, sálvanos, ten piedad de nosotros y defiéndenos, ¡O, Dios! por Tu gracia.

Todos.-  Amén.

D.- Pidamos al Señor que todo el día sea perfecto, santo, pacífico y sin pecado.

Todos.-  Concédelo Señor. (Digamos después de cada petición.)

Pidamos al Señor un ángel de paz, un guía seguro, un ángel que guarde nuestras almas y nuestros cuerpos.

Pidamos al Señor el perdón y la remisión de nuestros pecados.

Pidamos al Señor lo que es bueno y útil a nuestras almas, y la paz en el mundo.

Pidamos al Señor que nos haga acabar nuestros días en paz y penitencia.

Pidamos al Señor una muerte cristiana, tranquila, exenta de dolor y de vergüenza, y que podamos hallar gracia delante del tribunal terrible de Jesucristo.

Todos.-  Concédelo Señor.

D.- habiendo pedido la unión en la fe y la participación del Espíritu Santo, entreguemos toda nuestra vida a Cristo nuestro Dios.

Todos.-   A Ti, Señor.

D.- Y haznos dignos, Señor, de atrevernos a invocarte con toda confianza y sin condenación, a Ti que eres el Dios Celestial, como Padre, y decirte:

Todos.-   Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu Nombre, venga a nosotros Tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día, dádnosle hoy. Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del Malo.

Sacerdote.- Porque a Ti, Señor, pertenece la gloria, el honor y la adoración: al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

Todos.-  Amén.

Sacerdote. La paz sea con todos vosotros.

Todos.-  Y con tu espíritu.

D.- Inclinad vuestras cabezas delante del Señor.

Todos.-  A Ti, Señor.

Ahora se presenta la copa común y el sacerdote la bendice así:

O Dios, que con tu poder has creado todas las cosas, y has asegurado el mundo, y que has adornado la corona de todo lo que has creado: Tú, ahora, con Tu bendición sublime, bendice esta copa común que das a aquellos que se unen en la comunión del matrimonio. Porque Tu Nombre es bendito, y glorificado está Tu Reino, del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Todos.-  Amén.

Ahora el sacerdote, tomando en su mano la copa común, les da a beber.

Después poniendo su estola sobre las manos juntas de los novios, y cogiendo a los dos así empieza la danza alrededor de la credencia, mientras se cantan las estrofas siguientes:

¡Regocíjate, Isaías! La Virgen está en estado, y llevará a un Hijo, Emmanuel, Dios y hombre; Oriente es su nombre; alabándolo, proclamamos a la Virgen bendita.

Santos Mártires, que combatisteis buen combate y habéis recibido vuestras coronas: Rogad al Señor que sea misericordioso con nosotros.

Gloria a Ti, Cristo Dios, alardean los Apóstoles, júbilo de los Martires, cuya proclamación fue la Trinidad Consubstancial.

 

Ahora el sacerdote, tomando la corona del Novio, dice:

Sé exaltado, ¡O Novio!, como Abraham; sé bendito como Isaac; multiplícate como Jacob, caminando en paz, y cumpliendo justamente los mandamiento de Dios

Y tomando la corona de la Novia, la dice:

Y tú, ¡O Novia! Sé exaltada como Sara; sé satisfecha como Rebeca; y multiplícate como Raquel. Regocíjate con tu marido, guardando las normas de la ley, porque en ello Dios se complace.

 

D.-  Roguemos al Señor.

Todos.-  Señor ten piedad.

S.- O Dios, Dios nuestro, que fuiste a Caná de Galilea y bendeciste allí el matrimonio: Bendice a estos tus siervos, quien, por tu providencia, son unidos en matrimonio. Bendice sus salidas y retornos en todas sus empresas, dales una vida repleta de lo bueno, y acepta sus coronas en tu Reino, preservándoles puros y sin mancha, sin ningún reproche, por los siglos de los siglos.

Todos.-  Amén.

S.- La paz sea con todos vosotros.

Todos.-  Y con tu espíritu.

D.- Inclinad vuestras cabezas delante del Señor.

S.-  Que el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo, la Santísima, Consubstancial, la Trinidad Dadora-de-Vida, un solo Dios y un Reino, os bendiga, os conceda muchos años de vida, y os encuentre merecedores de las bendiciones prometidas; por las plegarias de la Madre de Dios y de todos los Santos. Amén

 

¡Gloria a Tí, Dios Nuestro!

 

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Esta Página se abrió el 9 de Diciembre de 2007

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