Comentario

 CRISTIANO CATOLICO Y ORTODOXO

PROPIO DEL TIEMPO

 

LA PRIMERA QUINCENA DE AGOSTO

Y LA TRADICIÓN CRISTIANA ORTODOXA

By H.E. Arzobispo Gregorios de Tiratira y de la gran Bretaña

 

"Ni el sepulcro ni la muerte retuvieron a la Madre de Dios, sin dormirse durante sus plegarias, con una esperanza segura de intercesión; como Madre de la Vida fue sumida a la vida por Aquel que habitó en su seno virginal."(Kontakio de la Fiesta)

 

Cada año celebramos, con gran solemnidad, la fiesta de la Dormición de la Santísima Madre de nuestro Dios y Señor Jesucristo. La persona de la Virgen María H sido siempre un apoyo espiritual, una guardia, una fuente de júbilo y esperanza santa, y un refugio seguro para los cristianos, y de una manera especial para los cristianos ortodoxos. Desde el momento en el que el Arcángel San Gabriel pronunció aquellas palabras magníficas, "Salve, llena de gracia; el Señor está contigo; bendita eres entre todas las mujeres" (Lk. 1:28) hasta hoy día los cristianos y todo el resto del mundo ha ponderado en ello, la ha honrado y ha bendecido a la Virgen María y la ha tenido como persona santa y privilegiada, una que es figura única, destinada para ejercer una función divina para el género humano.

Los cristianos nunca han cesado de alabarla y, de una manera bellamente inspirada, de expresar el amor por su persona honorable  y cantada en multitud de poemas filiales. La han atribuido multitud de títulos que dan testimonio de la la relación mística, personal y  existencial que les unen a ella. Algunos de estos títulos permanecen indiscutibles, son expresión de la fe de la Iglesia con respecto al lugar de la Virgen en el plan de la economía divina, para la salvación, la santificación y renovación del amor de Dios y su providencia hacia el genero humano.

El tercer Concilio Ecuménico, reunido en la ciudad de Éfeso durante el año 431, la describió como Θεοτóκος y Madre de Dios, y reafirmó festivamente que su como hija humilde de Nazaret es la Madre de Cristo, Dios y Hombre verdadero, como el Credo, característica y concisamente, proclama: Cristo nació del Espíritu Santo y de la Virgen María. Por esto ella es Siempre-virgen. El nacimiento de Cristo sucedió de una forma incomprensible, más allá de las leyes lógicas y naturales humanas.

Con la encarnación de Cristo se inauguró una creación nueva. La primera sucedió con la creación de Adán y Eva de la nada y del barro, de la tierra;  la segunda fue por la Gracia Divina y el cuerpo de Virgen María, que se hizo el palacio del Rey de Todo y el trono donde se sentó la Palabra Divina (Ο Λόγος τού Θεού, Verbum Dei) que se hizo hombre y habitó entre nosotros. Cada vez que nos dirigimos a ella, afirmamos esta verdad que constituyen la fe y la enseñanza de la Iglesia desde los tiempos apostólicos hasta nuestros días. El nombre de la Madre de Dios se pronuncia porque ésta bendita entre todas las mujeres contribuyó de una manera mística (secreta) y única al evento sagrado de la salvación del género humano. Ella fue hecha "la escala, por la cual Dios bajó." Ella fue el puente celestial que conduce a aquellos de la tierra al Cielo, como el autor de Himno Akazístico canta.

Por tanto, celebramos cada año la bendita Dormición de la Santísima Virgen María, nos congregamos desde todos los confines de la tierra in la villa de Getsemaní con los Apóstoles, la saludamos y honramos como protección de los cristianos que nunca se avergüenza. La acompañamos místicamente en veneración, con devoción la damos gracias, y fervientemente la suplicamos que no nos abandone en los momentos de tentación y debilidad, de prueba y temor, y que siempre sea nuestra mediación con el Creador. Y que, como intervino en la bodas de Cana en Galilea, continúe intercediendo con Cristo, su Hijo y Salvador del mundo, y suavice frecuentemente el sufrimiento de la humanidad y que dé soporte al mismo tiempo tanto a los grandes como a los pequeños. Que ella se acuerde de las madres en el mundo, ya que la Virgen María fue una madre y su corazón fue atravesado por la espada de dolor y muerte, del ultraje y la bajeza de esta vida temporal. Que ella, como madre y virgen, extienda su protección a los jóvenes de todo el mundo. Ella sabe que los jóvenes fácilmente son guiados al error por el demonio y las atracciones del mundo. Y que el tentador ha aumentado sus ataques contra los hijos de Dios. El poeta e himnógrafo de la Fiesta de la Dormición suplica:

"Por tanto, inmaculada Madre de Dios, como tu vives para siempre con el Rey dador de vida, tu Hijo, ruega sin cesar que El guarde y salve de todo asalto a tu pueblo joven; porque hemos obtenido tu protección."

La primera quincena del mes de agosto se asocia y se acompaña con ayuno y ferviente  oración, compunción y júbilo amargo. Ayunamos para prepararnos a la recepción de los Santos e Inmaculados Dones del Cuerpo y la Sangre del Señor y, también para dar énfasis al hecho de la muerte de la Santísima Madre de Dios. En nuestra iglesias cantamos la Pequeña o la Gran Suplicación, nos dirigimos  a la Madre de Dios con palabra de gratitud y amor, con himnos de reverencia y honor por su contribución en favor del género humano.

Durante el tiempo de su vida ella fue la predicación de los Apóstoles, y ella nos enseño mucho. Con su muerte ella permanece como protección y confortamiento, como intercesión y ancla del pueblo cristiano. Su vida y aquello que ella dijo son inspiración y júbilo y ejemplo eterno para las almas. Las plegarias, los cantos y poesías que se han escrito a cerca de la Virgen María, con los que la Iglesia se ha enriquecido, son un recuerdo perpetuo de la influencia que esta bendita y más alabada persona a ejercido y continúa ejerciendo en favor del mundo. Porque es una madre, que tuvo el privilegio de traer a Cristo, Dios y Hombre, al mundo.

La Madre de Dios sigue siendo un refugio sagrado y seguro y confortamiento de todo aquél  que lleva el nombre de Cristiano. Por lo tanto, celebramos la Dormición de la Madre de Dios con júbilo y alegría. Con justo orgullo y confianza cantamos:

"¿Dónde, cuándo, encontraré socorro? ¿Dónde puedo refugiarme? ¿Dónde me salvaré? ¿Quién será mi sostén, cuando soy violentamente asaltado por las tristezas de la vida y sus tormentas? En tí sólo espero y encuentro valor y júbilo, porque tu eres mi protección: ¡salva me!"     

¡Que por las plegarias y la santa intercesión de Tu Santísima Madre, Tu Madre,  Señor Jesucristo, Hijo y Palabra del Dios Vivo, ten piedad y salva a Tu mundo, porque Tu  eres bueno y amas al genero humano y eres Dios misericordioso. Amen.

Agosto de 2006.

+ Gregorios, Arzobispo de Tiratira y de la Gran Bretaña.

Patriarcado Ecuménico de Constantinopla.

  

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